Claudio Naranjo, educando para el amor. Para el Hombre de Transición hacia la nueva especie de la cual ya se habla, ver es atre-ver-se, es búsqueda continua, movimiento incesante, evolución sin término, es vida reverenciada, es descubrimiento de la totalidad, de la unidad, del holismo en cualquier aparente fragmento de la realidad bajo el orden implicado y desplegado, es aventura apasionada, es silencio frente a lo desconocido. ¿Hemos llegado a ver en
nuestra escuela de hoy con los ojos nuevos del siglo XXI? ¿O seguimos la misma fórmula educativa que impide al niño o al joven tener ganas de ir a la escuela, de investigar en vez de memorizar, de cooperar en vez de competir, de crear en vez de repetir, de amar y abrazar en vez de pegar y criticar, de ser felices en vez de ser aburridos?